Cómo mantener la motivación en el deporte y la dieta

Realizar deporte de forma habitual requiere de fuerza de voluntad y de motivación. Cuando nos concienciamos que para lucir cuerpo es necesario entrenarnos, sacamos todas las fuerzas de nuestro interior para ir a apuntarnos al gimnasio y cumplir con nuestra palabra. Durante el primer mes, el deporte se hace ameno, nos motiva y lo realizamos con la mente puesta en nuestro objetivo. Sin embargo, cuando va pasando el tiempo, se nos hace cada vez más cuesta arriba hacer deporte, mantener el ritmo de entrenamientos y sobre todo perdemos la motivación inicial.

Lo mismo ocurre cuando comenzamos una dieta. Antes de hacer deporte, es imprescindible saber qué es lo que queremos conseguir para establecer una rutina alimentaria. Tanto para adelgazar como para aumentar la masa muscular, nuestra dieta estará privada de las cosas que más nos gusta comer. Al principio todo es más llevadero, hasta que el estómago nos grita que quiere otro tipo de comida. Es en este punto cuando tenemos que sacar la fuerza de voluntad para no echar por la borda todo nuestro esfuerzo.

La motivación está en las recompensas

Para no perder la motivación con el paso del tiempo, lo mejor es tener en mente que si cumplimos con nuestra promesa acabaremos siendo recompensados. En el tema del deporte, la motivación estará en los resultados y en la forma que va adquiriendo nuestro cuerpo. Cuando nos miramos al espejo y vemos que hemos perdido esos kilos de más y estamos más atractivos, o cuando nuestro cuerpo empieza a ensanchar y a hacerse más musculoso, sentimos una fuerza interior que nos impulsa a seguir por el buen camino.

Por otro lado, la recompensa puede venir por parte de uno mismo o de algún familiar o amigo. Hacer una promesa siempre ayuda. Si yo cumplo con mi rutina de entrenamiento, acabaré gozando de algún capricho. La motivación estará en la consecución de ese regalo.

Lo mismo ocurre con el tema de la comida. Es normal que perdamos la motivación. Pero si después de cumplir con la rutina gozamos de una gran recompensa, acabaremos por sacar fuerza de voluntad.

Otra forma de darnos caprichos es establecer un calendario con vacaciones. Durante esos días, podemos dejar de ir al gimnasio para descansar, hacer otros planes y desconectar. El sprint final siempre se hará con mayor energía y a la vuelta de vacaciones retomaremos el deporte con las pilas recargadas.

En cuanto a la comida, podemos pasarnos un día a la semana. Cuando llevamos mucho tiempo comiendo siempre lo mismo, nuestro cuerpo pide a gritos otro tipo de comida. Por ello, podemos establecer los sábados, por ejemplo, como el día en que nos podemos saltar la dieta. Eso sí, tampoco debemos abusar y comer a todas horas comida que no nos beneficia

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