Dietas: por qué fracasan y cómo evitarlo

Cuando oímos la palabra dieta, inmediatamente nos viene a la cabeza la idea de restricción de algunos alimentos o el consumo de muy poca cantidad de comida. Ninguna de las dos opciones es del todo cierta. Una dieta sana y equilibrada hace referencia a la ingesta de todo tipo de alimentos en cantidades moderadas, sin llegar a quedarnos con hambre.

En nuestra rutina alimenticia debemos incluir tanto verduras, carne y pescado como legumbres, pasta, fruta e, incluso, alimentos más calóricos. La clave está en no abusar de la bollería, el pan, la comida basura, el azúcar, etc. pero, sin embargo, nuestro cuerpo necesita de vez en cuando la ingesta de este tipo de alimentos. Esto se debe a que si siempre comemos lo mismo, el metabolismo se acostumbra y llega un momento en que dejamos de perder peso o de conseguir ciertos objetivos.

Por ello, más que hacer dieta, lo que debemos hacer es coger buenos hábitos alimenticios y crear una rutina alimentaria variada y equilibrada que se ajuste a nuestro estilo de vida. Una persona que hace habitualmente deporte necesitará, por ejemplo, mayor número de calorías. Si, por el contrario, queremos adelgazar, los alimentos deben ser bajos en calorías.

Pautas a la hora de establecer una rutina alimenticia

El motivo de por qué las dietas fracasan es porque normalmente se realizan durante un periodo corto de tiempo. Una vez que hemos conseguido nuestros objetivos, nos olvidamos de comer de forma sana y variada.

La idea no es realizar dietas, sino establecer una buena rutina alimenticia. Como ya hemos dicho, debemos comer de todo. No sirve que nos alimentemos únicamente a base de ensaladas y frutas cuando queremos perder peso. El organismo necesita siempre energía, que es aportada por los carbohidratos, lo único es que si queremos adelgazar debemos ingerir menos cantidad.

Respecto a las cantidades, éstas también importan. Tanto comer muy poco como comer mucho es malo. Comer poco hará que tengamos hambre demasiado pronto y acabemos atracado la nevera o que nos aportemos al organismo la energía que necesita. Por su parte, comer mucho, no ayuda a estar ágiles mientras realizamos deporte o a adelgazar. Hay que encontrar la cantidad justa y necesaria que necesita nuestro cuerpo, en cada persona es diferente.

En la rutina alimenticia tienen cabida los bocadillos, los dulces, los helados, las patatas, etc. pero siempre siendo moderados. Comer este tipo de comidas una vez a la semana es lo ideal y lo recomendando para que el metabolismo haga bien su función.

Una vez que hayamos conseguido establecer una rutina alimenticia sana y equilibrada, debe ser para toda la vida. Se tiene que convertir en un hábito. De esta forma, dejamos atrás las dietas “milagro” y los efectos rebote de las dietas.

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