Importancia del glucógeno en el organismo

El glucógeno es la principal forma de almacenar o acumular hidratos de carbono en el cuerpo, es decir, energía. Este glucógeno se forma a partir de la glucosa y es necesario para poder disponer de las energías suficientes para la realización de cualquier ejercicio, incluido los entrenamientos de alta intensidad. Existen dos tipos de glucógeno:

  • Glucógeno hepático. Es aquel que se almacena en el hígado y que se encarga de regular la concentración de glucosa en sangre. La glucosa es la responsable de mantener sano el cerebro, de aportarle la energía necesaria para su correcto funcionamiento. Para ello, debemos alimentarle mediante la dieta.
  • Glucógeno muscular. Es el glucógeno que se almacena en los músculos y se encarga de aportarles la energía para la realización de ejercicio físico o cualquier movimiento en general. Este glucógeno procede también de la alimentación, en concreto de los hidratos de carbono.

Si nuestro cuerpo no recibe comida durante 12 o 18 horas, es decir, estamos en ayunas durante ese tiempo, el glucógeno del cuerpo se pierde dejando al hígados y a los músculos sin energía, por lo que es probable que comencemos a sentirnos mal.

La importancia de la alimentación para obtener glucógeno

La falta de glucógeno es la consecuencia de llevar malos hábitos alimenticios o no regirse por una dieta sana y equilibrada. También es probable que nuestras reservar de glucógeno se vean dañadas por los ejercicios de máxima intensidad y esfuerzo que han provocado la quema de toda la energía del organismo. Esta falta de glucógeno estimula la formación de glucosa mediante la gluconeogénesis. Este proceso es un nuevo mecanismo de formación de glucógeno que se generan por otras vías metabólicas, provocando desequilibrios como es la destrucción de la masa muscular al tener que coger la energía de los músculos.

Varios estudios han demostrado la importancia de que la dieta sea rica en hidratos de carbono, de lo contrario nos sentiremos débiles y nuestro cuerpo no responderá ante las órdenes de esfuerzo que le manda el cerebro.

La cantidad de hidratos de carbono debe ser superior aquellos días en los que vamos a realizar una actividad de alta intensidad o muy prolongada. En estos casos, nuestro cuerpo tendrá reservas suficientes de glucógeno y, por lo tanto, de energía para hacer frente a las exigencias del entrenamiento. En este sentido, es el motor para mejorar el rendimiento deportivo.

Otra forma de contar con el glucógeno necesario es a través a los suplementos nutricionales. Son un seguro de vida ya que garantizan unas cantidades óptimas de este ingrediente, aportando la energía necesaria. Un ejemplo es el Glucogen que consigue un índice glucémico en sangre eficiente sin provocar una digestión lenta y pesada.

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