¿Cómo prevenir las lesiones deportivas?

Las lesiones son las grandes enemigas de los deportistas. Suelen ser consecuencia de la realización de alguna actividad física intensa pero si no tomamos las debidas precauciones, la lesión puede manifestarse cuando estamos dando un paseo por la calle sin más o al realizar un movimiento extraño estando en casa.

Cuando un músculo o tendón está débil, puede romperse en cualquier momento. El objetivo es que nuestra anatomía se encuentre en un estado saludable y que las lesiones no sean el pan de cada día cada vez que nos levantamos de la cama o cada vez que acudimos al gimnasio o realizamos un deporte al aire libre.

Qué prácticas ayudan a reducir las lesiones

  • Los calentamientos: antes realizar algún deporte intenso debemos calentar los músculos y tendones para que entren en calor. Para ello, realizaremos actividades físicas de una forma lenta, que progresivamente iremos aumentando de intensidad. Los calentamientos mejoran el flujo sanguíneo, la oxigenación de los músculos y la relajación y concentración.
  • Los estiramientos: deben realizarse antes y después del entrenamiento para mejorar la flexibilidad y evitar las lesiones. Los estiramientos deben ser suaves y lentos hasta llevar al punto de tensión. No debemos sentir dolor.
  • Elegir el calzado correcto: las zapatillas de deporte se deben adaptar a la anatomía de nuestros pies, evitando malas posturas de la cadera, la espalda, las rodillas…
  • La técnica: la realización de cualquier actividad se debe hacer de forma correcta. Podemos preguntar a nuestro monitor o entrenador cómo se realiza un determinado ejercicio si tenemos dudas.
  • La recuperación: después del entrenamiento intenso debemos realizar entre 5 y 15 minutos el  enfriamiento mediante una actividad suave y relajada como puede ser el trote o caminar, unido a los estiramientos.
  • Hidratarse: es fundamental beber mucha agua, especialmente cuando realizamos deporte. Debemos reponer los líquidos perdidos con el sudor para que la recuperación sea más óptima.
  • Alimentación: una dieta sana y equilibrada ayuda a reducir el riesgo de lesiones. Las proteínas ayudan a reconstruir y reparar los tejidos musculares dañados. Los carbohidratos evitaran la fatiga y, con ello, las lesiones.
  • Baños de hielo y masajes: ayudan a la recuperación y a relajar los músculos después del deporte. Mejoran el flujo de sangre, la oxigenación y la movilidad.
  • Descansos: la inactividad durante unas horas o días es primordial para que el cuerpo se recupere del entrenamiento o movimientos bruscos.

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