¿Correr perjudica a las articulaciones?

Hacer deporte de forma habitual es sano. Nos ayuda a activar nuestro organismo, a eliminar toxinas, a adelgazar, a tonificar y a mejorar el sistema cardiovascular. Todas las disciplinas del deporte nos proporcionan estos beneficios, siempre y cuando las practiquemos de forma correcta. Y lo mismo pasa con salir a correr o con el entrenamiento en la máquina de correr que hay en todos los gimnasios.

En alguna ocasión hemos podido oír que correr puede perjudicar a las articulaciones por el esfuerzo y la sobrecarga que realizamos en las piernas. En realidad está afirmación no es cierta si se entrena de forma moderada y el terreno y la vestimenta son los adecuados. No obstante, las personas más mayores, con problemas en su anatomía o con sobrepeso si pueden correr más riesgo a la hora de lesionarse las articulaciones.

Factores que inciden en las articulaciones mientras corremos

El atletismo como práctica deportiva o como entrenamiento no es perjudicial para las articulaciones. Es más, su impacto es bueno para regenerar los tejidos y los huesos, ya que actúa como estímulo para evitar que el cuerpo se degenere, según explica el entrenador personal Juan Ruiz López.

Los problemas pueden llegar en el momento en que sobrepasamos nuestras capacidades. Si nunca hemos hecho deporte o llevamos tiempo inactivos, no podemos dedicar más tiempo del que podemos soportar a correr. Los tejidos no están entrenados ni adaptados y la sobrecarga puede ser perjudicial.

Otro factor que puede intervenir en la lesión de las articulaciones es el sobrepeso. Cuanto más pesemos, más carga soportará nuestro cuerpo. En este caso, debemos entrenarnos de forma paulatina e intentar ir perdiendo peso, que es uno de los beneficios que conseguiremos con los entrenamientos.

Por otro lado, la edad también es importante. El cuerpo de las personas jóvenes se regenera de forma más rápida que el de las personas más mayores. A partir de los 35 años, el cuerpo empieza a notar los primeros signos del envejecimiento deportivo, por lo que se tendrá que tener más precaución en los entrenamientos.

El terreno por el que se corre también es fundamental. Las mejores superficies para el atletismo son la hierba, preferentemente, y la tierra. Por el contrario, el asfalto, el hormigón o la montaña son las verdaderas enemigas de las lesiones o los dolores.

Sin embargo, nada de esto sirve si no usamos unas zapatillas de atletismo adecuadas y que cumplan con todos los requisitos necesarios para soportar los esfuerzos realizados, y si no conocemos la técnica más apropiada.

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